BITÁCORA 03 LOS NIVELES INFERIORES
Autor: E. Rhal, reportero independiente
Fecha: 19 del Ciclo de Ceniza, año 386 D.P.
Estado del archivo: Recuperado parcialmente
Si alguien encuentra esto…
No bajen.
No importa cuánto paguen.
No importa lo que prometan las Casas.
No bajen.
Los canales inferiores no fueron construidos para personas.
Ahora lo entiendo.
Las paredes no son piedra común. Bajo la luz de mantenimiento puede verse el flujo arcano moviéndose dentro de ellas, como venas verdes atravesando la estructura. Todo el lugar palpita.
Respira.
Y cuanto más profundo descendía… menos sentía estar bajo la ciudad.
El uniforme funcionó.
Nadie cuestiona a un técnico cansado que evita contacto visual.
Los primeros niveles eran normales: conductos de energía, cámaras de calibración, archivos sellados. Demasiado ordenados. Demasiado limpios.
Eso me inquietó más que cualquier monstruo.
No encontré registros sobre las grietas.
No oficialmente.
Pero sí encontré nombres borrados.
Informes eliminados.
Referencias repetidas a una misma frase:
«“Desviación del Quinto Flujo.”»
No entendí qué significaba.
Hasta que seguí bajando.
Los sonidos comenzaron primero.
No voces.
Cantos.
Muy suaves.
Mujeres susurrando al unísono en un idioma que no reconocí.
Intenté seguir el origen… y terminé frente a una puerta.
No tenía sello de Casa.
No era Luz.
No era Agua.
No era Lava.
No era Lodo.
Era una torre grabada en relieve.
Cinco puntas.
Nunca había visto ese símbolo.
Pero algo dentro de mí supo inmediatamente que no debía estar ahí.
La puerta estaba abierta.
Solo un poco.
Lo suficiente.
Debí irme.
En serio debí hacerlo.
Pero después de todo lo que vi en el Patio… necesitaba respuestas.
Así que entré.
El interior no parecía pertenecer al mismo lugar.
No había maquinaria.
No había conductos.
No había luz esmeralda.
Solo oscuridad azulada.
Y agua.
Agua cubriendo el suelo como un espejo inmóvil.
En el centro de la sala había columnas enormes rodeando algo que no logré ver completamente… porque estaba cubierto por telas negras y cadenas rituales.
Pero sí vi la torre.
O una representación de ella.
Alta.
Delgada.
Imposible.
Cinco estructuras rodeaban el Patio Esmeralda.
No cuatro.
Cinco.
Y la quinta estaba tachada en todos los mapas grabados de la pared.
Como si alguien hubiera intentado borrarla de la historia.
Entonces escuché pasos.
Me escondí entre las columnas apenas a tiempo.
Tres magas entraron en la cámara.
No reconocí sus túnicas.
No pertenecían a ninguna Casa visible.
Sus ropas eran grises… sin símbolos.
Eso fue peor.
La más alta habló primero, dijo algo como:
—La Fuente continúa reaccionando a la portadora.
Portadora.
Kael.
Tiene que ser ella.
Otra respondió:
—Entonces el sello está debilitándose más rápido de lo previsto.
La tercera permaneció en silencio.
Hasta que dijo algo que todavía me cuesta escribir.
«“La Quinta Torre despertará antes del cuarto eclipse.”»
Eclipse.
¿Tenemos eclipses?
¿Por qué nadie habla de eso?
Quise grabarlo todo.
Pero entonces el agua del suelo comenzó a moverse.
No por las magas.
Por mí.
Mi reflejo… estaba mirando hacia otro lado.
No recuerdo bien lo que ocurrió después.
Solo sé que corrí.
Las luces comenzaron a apagarse una por una mientras algo se movía detrás de mí en el agua. No hacía ruido. No necesitaba hacerlo.
Los pasillos cambiaban de forma.
Lo juro.
Estoy seguro de que cambiaban.
Vi símbolos aparecer en las paredes.
La misma torre.
La quinta torre.
Siempre cinco.
Siempre escondida.
Logré salir.
Creo.
Pero desde entonces ocurre algo extraño.
Las pantallas de mi apartamento muestran interferencias cada vez que intento revisar las grabaciones.
Y anoche…
Anoche vi una torre desde mi ventana.
Muy lejos.
Más alta que cualquier edificio de la ciudad.
Oscura.
Mirándome.
Esta vez sí voy a publicar los archivos.
Si las Casas intentan borrarme después de esto, al menos quedará constancia de que mintieron.
La Quinta Torre existe.
Y creo que nunca dejó de existir.
Fin de registro.
Publicada el: mayo 31, 2026, por: Santiago Castañeda Barrón