BITÁCORA 02
Autor: E. Rhal, reportero independiente
Fecha: 17 del Ciclo de Ceniza, año 386 D.P.
Ubicación: Distrito exterior de los Prelados
No publiqué el primer registro.
No todavía.
No por miedo a las Casas. Mentiría si dijera eso. Cualquiera que investigue demasiado cerca del Patio Esmeralda termina desapareciendo, desacreditado… o peor, contratado por alguna Casa para no volver a hablar jamás.
Pero ese no es el problema.
El problema es que nadie lo creería.
He revisado grabaciones antiguas de alteraciones mágicas, fallos de invocación y distorsiones causadas por exceso de flujo arcano. Ninguna coincide con lo que vi esa noche.
La Fuente no perdió estabilidad.
La Fuente reaccionó.
Y eso cambia todo.
La ciudad intenta fingir normalidad.
Los tranvías de energía siguen cruzando las avenidas. Los comerciantes abren sus puestos. Los anuncios flotantes continúan repitiendo los resultados de los combates clasificatorios entre Casas.
Pero algo cambió.
La gente habla más bajo.
Las magas patrullan más.
Y los guardianes del Patio ahora revisan incluso las terrazas civiles.
Eso nunca ocurría.
He conseguido algo útil.
Uno de los técnicos de mantenimiento de los canales arcanos aceptó hablar conmigo después de unas cuantas monedas y demasiado alcohol.
No sabía quién soy.
Mejor así.
Dijo que durante la madrugada del incidente, el flujo mágico subterráneo aumentó de forma absurda. No solo cerca del Patio… en toda la ciudad.
Como si la Fuente hubiera enviado una onda.
O una advertencia.
También mencionó algo más.
Varios libros aparecieron sin registro oficial.
Libros sin sello.
Las Casas las están confiscando antes de que circulen.
Eso confirma lo que vi.
Necesito entrar.
No al Patio central. Sería suicidio.
Pero sí a los corredores inferiores de los Prelados. Ahí es donde almacenan registros de combate, anomalías arcanas y actividad de flujo. Si alguien sabe qué ocurrió realmente, está ahí abajo.
El problema es la vigilancia.
Las magas Luz controlan accesos principales. Las de Agua supervisan comunicaciones y contrahechizos. Lava protege perímetros internos, y honestamente… prefiero enfrentar criaturas del Caos antes que cruzarme con una guardiana de Lava en un pasillo estrecho.
Lodo… bueno.
Nadie habla de Lodo.
Eso suele significar algo peor.
Tengo una posible entrada.
Los canales de drenaje arcano conectan parte de la ciudad con los niveles inferiores de los Prelados. Técnicamente son conductos de mantenimiento energético, aunque la mayoría de la población cree que solo transportan agua residual de la Fuente.
No es agua.
Nunca fue agua.
Los trabajadores hablan de susurros ahí abajo. De sombras reflejadas donde no debería haber reflejos. Algunos dicen que el flujo esmeralda recuerda cosas.
Ridículo.
…eso espero.
También conseguí un uniforme.
Robado, si somos honestos.
Pertenece a un técnico de calibración del flujo arcano. Me queda horrible, pero dudo que alguien mire demasiado a un empleado de mantenimiento.
Nadie mira a los invisibles.
Esa es probablemente la razón por la que sigo vivo.
Hay algo más.
Anoche soñé con la Fuente.
No con el Patio.
Con algo debajo.
Oscuridad. Piedra. Agua moviéndose en círculos.
Y una voz.
No recuerdo qué decía.
Solo recuerdo haber despertado con esta frase en la cabeza:
“El equilibrio nunca fue natural.”
No sé qué significa.
Pero desde entonces… las luces de mi apartamento parpadean cada vez que toco aquella grabación.
Voy a entrar esta noche.
Si este registro se corta, si alguien encuentra esta bitácora o si las Casas publican mi desaparición como “accidente mágico”…
Entonces al menos alguien sabrá que el problema comenzó antes de las grietas.
Mucho antes.
Y creo que las Casas lo saben.
Fin de registro.